Valentino Jait recuerda a su madre, Natacha, como una figura maternal de diez, a pesar de su carácter fuerte.
Destaca que, aunque tuvo a su hermana a temprana edad, aprendió a ser madre y se hizo cargo. Incluso viajó a España, participó en Gran Hermano y con ese dinero compró la casa donde él vive.
Describe a su madre como cariñosa y juguetona, aunque también "mandona" y "quilombera" en casa.