Se aborda la emotividad de Lionel Scaloni, evidenciada en su apodo "la llorona", que surge de su tendencia a emocionarse hasta las lágrimas, incluso en momentos de triunfo. Si bien él mismo reconoce esta faceta, su esposa Elisa bromea diciendo que ella es la "llorona número uno" de la casa.
El apodo "la yegua", con el que Samuel lo identificaba desde las inferiores de Newell's por su potencia y coraje, contrasta con la imagen de fragilidad emocional que a veces proyecta. Scaloni ha expresado en diversas ocasiones su dificultad para controlar las emociones, llegando a afirmar que se la pasó llorando en el último mundial.