La Nueva Ruta de la Seda de China se expande a través de rutas marítimas y terrestres, conectando Asia, Medio Oriente y Europa.
La vía marítima parte de puertos como Shanghái, Cantón y Hong Kong, atravesando puntos críticos como el Estrecho de Malacca y el Canal de Suez. China ha asegurado su dominio en puertos clave como Pakistán, Yibuti y Grecia, gestionados por empresas estatales chinas.
La vía terrestre incluye seis corredores económicos con conexiones a Rusia y Europa, finalizando en Madrid.