Una intensa ola de calor azota la región de Xinjiang y el noreste de China, registrando temperaturas superiores a los 35 grados centígrados y superando los 50 grados en algunas zonas.
Las autoridades han reforzado la asistencia sanitaria y modificado horarios de trabajo, mientras que en el sector agrícola se implementan medidas de riego y fertilización para mitigar el impacto en la producción.