Las intensas nevadas que afectan la cordillera se extienden ahora a zonas bajas de la Patagonia, incluyendo Neuquén y Santa Cruz. La persistencia de las bajas temperaturas y las acumulaciones de nieve generan preocupación, especialmente ante el pronóstico de nuevas tormentas para los próximos días.
En Mendoza, la situación es crítica, con camioneros varados y la expectativa de que la frontera se abra recién en agosto. La nieve acumulada, que en algunos puntos de la cordillera supera los tres metros, representa un riesgo para las estructuras y la habitabilidad de las zonas afectadas. Los servicios básicos como el agua y la electricidad se ven comprometidos, y la remoción de la nieve se torna una tarea urgente y compleja.
Mientras tanto, las vacaciones de invierno continúan, y si bien muchos disfrutan de la temporada, la situación climática extrema en la cordillera y la Patagonia genera inquietud. Se espera que la maquinaria pesada trabaje para despejar las rutas, pero las nuevas precipitaciones podrían dificultar estas labores.