Se evoca la historia de Lionel Messi en el fútbol juvenil, destacando cómo, a pesar de criarse en España, mantenía su "espíritu argento" con costumbres como tomar mate y comer dulce de leche.
Se narra cómo su talento ya era evidente desde joven, generando una revolución y atrayendo a la gente a ver sus partidos incluso por televisión en horarios matutinos, a pesar de los intentos españoles por apropiarse de él.