En Estados Unidos se evalúa la probabilidad de default de distintos países y empresas, utilizando una escala de calificaciones. Argentina, que en 2023 se encontraba en una situación de default y fuera de todos los índices de inversión, ha mejorado su percepción de riesgo.
Las agencias de calificación señalan un cambio estructural en la economía argentina, que ha pasado de una dirección de 50 años hacia el precipicio a una nueva orientación.