Se cuestiona la narrativa de las lesiones como excusa para el rendimiento de los jugadores en el Mundial, argumentando que los futbolistas se forman desde temprana edad y buscan llegar a la selección.
Se plantea la duda sobre si un jugador pensaría en lesionarse o ir para atrás en un partido importante.
Se sugiere que la explicación podría estar en la gestión de Scaloni, quien habría arriesgado con jugadores al límite físico, confiando en su capacidad de recuperación y en la fortaleza del grupo.