Se informó sobre la sorprendente revelación de que Leandro Paredes jugó varios partidos del Mundial con una lesión de tres costillas fisuradas.
A pesar del intenso dolor y la dificultad para respirar, Paredes decidió continuar jugando, mostrando una gran determinación y compromiso con el equipo.
La noticia, que se mantuvo en secreto para no alertar a los rivales, destaca la valentía del jugador y su deseo de representar a su país en el máximo torneo de fútbol.