Se relata la historia de las joyas de Elizabeth Taylor, destacando tres piezas emblemáticas: el diamante Taylor-Burton, la perla Peregrina y el diamante cruz. Se menciona que Taylor se casó ocho veces y que uno de sus maridos, Richard Burton, le obsequió joyas costosas.
Se detalla el diamante Krupp de 33 quilates, que perteneció a Vera Krupp, esposa de un aliado de Hitler, y que fue adquirido por Burton en subasta. También se narra la historia de la perla Peregrina, con casi cinco siglos de antigüedad, que pasó por la realeza española y fue comprada por Burton para Taylor, quien la engarzó en un collar de rubíes y diamantes.
Finalmente, se describe el diamante Taylor-Burton de 68 quilates, obsequiado por Burton a Taylor por 1.100.000 dólares, una suma récord para la época. La joya debutó en el cuello de Taylor en el cumpleaños de Grace Kelly, tras ser enviada a Mónaco por Cartier.