Se discute la complejidad de los juicios por cuota alimentaria, especialmente cuando las mujeres no pueden costear un abogado y recurren a patrocinios jurídicos gratuitos.
Se plantea que, si bien se lucha por los derechos de los hijos, los honorarios de los abogados también deben ser considerados. Se menciona la existencia de casos extremos donde se solicitan sumas desproporcionadas por cuota alimentaria, lo que genera debate sobre la equidad y la realidad económica.