Se reporta que incluso personas jubiladas con cargos importantes en el Poder Judicial se ven obligadas a continuar trabajando debido a que sus ingresos no cubren el creciente costo de vida.
La situación contrasta con la de otros trabajadores, como choferes de colectivo o camión, quienes supuestamente no enfrentarían dificultades económicas similares, a pesar de que se pensaría que quienes ocupaban cargos privilegiados estarían "acomodados".