Irán intensificó sus ataques en el Estrecho de Hormuz, bombardeando Bahréin, Kuwait y Jordania, y amenazando con extender la guerra al Mar Rojo. Estados Unidos respondió atacando territorio iraní para impedir el bloqueo de la vía marítima, y Donald Trump aseguró que la campaña contra Irán no ha terminado.
Los ataques iraníes han tenido como objetivo plantas desalinizadoras, generando preocupación por la escasez de agua y una creciente amenaza a la infraestructura civil. En paralelo, Israel continúa sus ofensivas en Gaza, a pesar del alto el fuego, bombardeando una casa y causando la muerte de una familia.
La situación en Gaza se agrava con la propagación de la varicela entre niños desplazados debido a las precarias condiciones sanitarias, evidenciando una crisis humanitaria en aumento.