Irán atraviesa una grave crisis económica con aumentos de precios de hasta el 300% en productos básicos como el pollo (350%) y el aceite vegetal (431%) en el último año. Los huevos aumentaron un 342%.
Las malas administraciones y la conflictividad, incluyendo la guerra, han triplicado los precios en los últimos dos años, desde la llegada del presidente Masud Pesestian en 2024. Se registraron manifestaciones violentas a principios de 2026 por el aumento de precios.
El gobierno iraní argumenta que los bloqueos de Occidente dificultan el acceso a productos a precios de mercado. La situación económica es compleja y es uno de los vértices de la crisis general del país.