En Haití, 5,8 millones de personas, casi la mitad de la población, sufren inseguridad alimentaria a pesar de la fertilidad de la tierra. El Programa Mundial de Alimentos impulsa proyectos de irrigación para reactivar la producción agrícola local.
Las comunidades regresan a sus tierras para cultivar, buscando recuperar la autosuficiencia alimentaria. Sin embargo, existe desconfianza en las autoridades debido a la falta de apoyo estatal. La globalización y la competencia de mercados extranjeros han afectado la producción nacional.
Las profundas raíces de los problemas de Haití, incluyendo corrupción, violencia de bandas y crisis climáticas, convierten la ayuda en un desafío complejo. La infraestructura básica y la producción de alimentos son áreas clave para la recuperación del país.