Donald Trump impulsa una nueva ofensiva comercial contra 60 economías, imponiendo aranceles del 50% a productos canadienses y del 25% a productos brasileños.
La Casa Blanca busca reemplazar el gravamen global temporal y aplicar un sistema basado en investigaciones sobre trabajo forzado y prácticas comerciales desleales.
Estas medidas buscan estrangular economías y podrían profundizar las tensiones comerciales con Canadá y Brasil, importantes socios económicos de Estados Unidos.