La discusión sobre la limpieza en Gran Hermano continuó, centrándose en la actitud de Romina. Se señaló que entró "muy mandona" y con "malas formas", dando órdenes como "lava ese plato".
Se debatió si su comportamiento era una cuestión de educación y hábito, o si simplemente estaba imponiendo su criterio en la casa. Algunos participantes sintieron que Romina estaba siendo demasiado exigente, mientras que otros defendieron que era necesario mantener el orden y la limpieza.