Se cuestiona si Chile estaba realmente preparado para el reciente desastre natural que afectó al sur del país, a pesar de que fenómenos similares ya habían ocurrido en la zona de Puerto Montt y Valdivia.
Se reflexiona sobre la magnitud de estos eventos, argumentando que ni siquiera los países más ricos pueden hacer frente a desastres de tal envergadura. Se concluye que el cambio climático representa una "nueva normalidad" ante la cual ningún país está completamente preparado.