El segmento reflexiona sobre el cambio de percepción y clima social en torno a la Selección Argentina tras la victoria en el Mundial. Se recuerda cómo, después de la derrota inicial en Qatar, hubo críticas hacia Lionel Messi y la idea de que Argentina no triunfaría.
Tras la victoria, se menciona que el clima cambió radicalmente, incluso para los propios argentinos. Se señala que, a pesar de no haber salido campeones del mundo en esta ocasión (quedando entre los dos mejores de 48 equipos), las críticas absurdas y estúpidas que surgieron tras la derrota inicial se disiparon con el triunfo.
Se enfatiza que el tiempo ayuda a acomodar las cosas y a disipar las dudas y sospechas que pudieron haber existido en torno al equipo, indicando que no aparecieron pruebas de irregularidades y que las discusiones internas entre jugadores o con el técnico son normales en el fútbol.