Se critica el sistema de listas sábanas en Argentina, considerándolo una "prostitución del sistema democrático". Se argumenta que este método, donde los candidatos son elegidos por los jefes de lista y no directamente por el pueblo, genera lealtad hacia los líderes partidarios en lugar de hacia los electores.
Se compara con sistemas de otros países como Estados Unidos o Inglaterra, donde los representantes son elegidos por el distrito o la gente. La crítica se centra en que las listas sábanas contravienen el espíritu de la Constitución, que establece la representación del pueblo, y se propone un sistema donde la elección recaiga directamente en los ciudadanos.