Se debate sobre la naturaleza de las manifestaciones, cuestionando si responden a una genuina defensa contra el hambre o a intereses políticos preelectorales.
Se afirma que el hambre es una realidad persistente en Argentina, y que las protestas son una respuesta a ello, a pesar de las restricciones y la represión policial.
Se menciona el cierre de miles de empresas durante el gobierno de Milei, lo que ha dejado a muchas personas sin empleo.
Se sugiere que la movilización actual de sindicatos y movimientos sociales se debe a que estamos en un año preelectoral, y no a una acción espontánea.