Israel oficializó la construcción de la nueva embajada de Estados Unidos en Jerusalén, generando protestas de descendientes de familias palestinas expulsadas de la zona en 1950. Los herederos reclaman derechos de propiedad sobre las tres hectáreas donde se levantará el edificio diplomático, basándose en documentos reconocidos por la Comisión de Conciliación de la ONU.
La construcción se lleva a cabo en el complejo Alembi, y las protestas se extienden a través de la recolección de firmas y acciones legales por parte de más de 100 descendientes. Este conflicto se suma a las tensiones históricas entre israelíes y palestinos, y al enfrentamiento del gobierno israelí con Hamas y Hezbollah.