Un cliente se presentó para vender unos lingotes de oro y un anillo de su abuela, con el fin de saldar una deuda de 3 millones de pesos generada por una tarjeta de crédito. Explicó que el sueldo no le alcanzaba y los intereses se acumularon.
Las piezas, incluyendo los lingotes de oro puro y el anillo con piedras preciosas (aunque se valoró principalmente por el metal), fueron tasadas en un total de 4.200.000 pesos. El cliente solicitó retirar 3 millones en efectivo para saldar la deuda y el resto mediante transferencia bancaria. Se gestionó la entrega del efectivo con acompañamiento de seguridad y la transferencia.