Se debate sobre las teorías conspirativas que rodean la derrota de la selección argentina, considerándolas como una forma de negación del duelo tras la pérdida de la final.
Se argumenta que estas teorías, al sugerir que el equipo jugó para atrás o fue vendido, atentan contra la selección y son una forma de no aceptar la realidad de la derrota.
Se invita a los televidentes a compartir sus opiniones a través de las redes sociales y WhatsApp, fomentando la catarsis y el desahogo, pero siempre con respeto.