Se describe la atmósfera de temor e inseguridad en el barrio donde fue asesinado el cabo Cristian Alberto Jerez. Los vecinos, visiblemente afectados, evitan hablar con la prensa y solo lo hacen bajo estricta reserva por miedo a represalias. A pesar de que la cuadra cuenta con buena iluminación, los hechos de violencia persisten.
Los residentes han reforzado sus medidas de seguridad y evitan salir de sus casas, especialmente al caer la tarde. La falta de tránsito peatonal y la preferencia por el uso de vehículos para desplazarse reflejan el clima de pánico que se vive en la zona. Se menciona que, incluso durante el día, la gente toma precauciones extremas para evitar ser víctima de la delincuencia.