Roberto acude a una joyería para tasar dos relojes: uno de su esposa, recibido a los 15 años, y otro que le regalaron en su graduación y que ha sido objeto de un intento de robo. Planea usar el dinero para construir la habitación de su hija.
El tasador evalúa ambos relojes. El Rolex de dama, de oro con bisel azul, muestra desgaste y la malla está floja, posiblemente por el intento de robo. El segundo reloj, también automático, tiene el bisel estriado de oro y cuadrante, con una malla tipo "presidente" y cierre oculto. Se le ofrece a Roberto 8.450.000 pesos por ambos relojes.