La selección argentina de fútbol regresó al país tras su participación en el mundial, pero el recibimiento fue muy distinto al esperado. En lugar de un festejo masivo con feriado nacional, se llevó a cabo una recepción protocolar en el hangar 5 de Ezeiza.
Un avión con 16 jugadores y parte del cuerpo técnico aterrizó en Buenos Aires, mientras que otros 10 futbolistas, incluyendo a Lionel Messi y Rodrigo De Paul, tomaron rumbos diferentes para continuar sus vacaciones o reintegrarse a sus clubes.
La decisión de tener un recibimiento más íntimo se debió, en parte, a la voluntad de los propios jugadores de tener más tiempo para sus familias y para descansar antes de retomar sus actividades profesionales. El cuerpo técnico, en gran parte, sí regresó al país.
A pesar de la cancelación de la caravana y el festejo popular, los jugadores que llegaron fueron trasladados en micros hacia el predio de la AFA, donde se realizó una actividad privada. Se observó un importante operativo de seguridad durante todo el recorrido.
Se desmintieron rumores de teorías conspirativas sobre la derrota en la final, enfatizando que la superioridad del rival en el campo de juego fue el factor determinante. La cobertura también abordó los testimonios de familiares de los jugadores y las razones detrás de las diferentes decisiones sobre el regreso al país.
La transmisión mostró el emotivo contacto de los jugadores con los hinchas que se acercaron a la vera del camino, a pesar de la llovizna, para saludarlos.