Se analiza el sentimiento de los jugadores de la Selección Argentina tras la final, destacando la intensidad de las emociones y el profesionalismo que los caracteriza. El Dibu Martínez expresa que el "dolor es muy grande" y que costará cerrar la herida, pero se queda con lo positivo de los partidos y el orgullo de ser argentinos.
Se resalta que el equipo llegó a dos finales consecutivas de la Copa del Mundo, lo cual es un logro invalorable. A pesar de la tristeza, se valora la unión del país generada por la selección y el orgullo compartido.
El análisis también menciona la posible influencia de Scaloni en la preparación del equipo para este tipo de situaciones, enseñándoles a saber perder y a no subestimar al rival. Se subraya la importancia de mantener el espíritu competitivo para futuras competencias.