Se profundiza en la importancia de las rutinas para las personas con TEA, considerándolas una fuente de tranquilidad y no un capricho. Se contrasta la rigidez de la rutina con la flexibilidad necesaria para actividades como mudanzas, donde la planificación detallada es clave.
Se resalta la capacidad de las personas con TEA para organizar meticulosamente, prestando atención a los detalles, lo que les permite gestionar tareas complejas si se les da el tiempo y la estructura adecuada.