La Ruta de la Seda, iniciativa china de infraestructura y comercio, enfrenta desafíos significativos. Viajes a Beijing no han logrado los objetivos esperados, y la crisis de sostenibilidad de las deudas soberanas de países en desarrollo con entidades chinas ha requerido complejas renegociaciones financieras.
Además, la inestabilidad en Medio Oriente, con conflictos en el Estrecho de Hormuz y Bab-el-Mandeb, ha afectado la nueva ruta, presentando un nuevo desafío para China.
La geopolítica global se verá modificada por el crecimiento de esta ruta en la próxima década, y queda la pregunta sobre si China tendrá rivales en los próximos años.