Tras la llegada de la selección española a Madrid, el foco se trasladó a Argentina para recibir a los subcampeones del mundo. Se destacó la actitud de los jugadores argentinos, quienes a diferencia de otros equipos, no se quitaron las medallas de subcampeón hasta llegar al vestuario, mostrando orgullo y agradeciendo a la gente.
Se hizo hincapié en la aparente frialdad de los futbolistas españoles al recibir la Copa del Mundo, con Rodri llevándola solo y con un semblante tranquilo. Se especuló que parte de la euforia española podría haber sido más por haberle ganado a Argentina que por el título en sí.
En Ezeiza, se montó un operativo de seguridad para recibir al plantel argentino. Existía incertidumbre sobre los detalles del recibimiento, con versiones que incluían un traslado en micro o helicóptero al predio de la AFA, y la casi confirmada ausencia de Lionel Messi y De Paul, quienes se quedarían en Estados Unidos.
Se mencionó la posibilidad de que los festejos no incluyeran un paso por Casa Rosada, sino un recorrido más acotado en micro para tener un contacto con la gente, seguido de tiempo en familia. Las reuniones para definir los detalles de la llegada y los festejos estaban en curso, con un hermetismo generalizado.