Se explora el "vacío" dejado por la finalización del Mundial y la posible última participación de Lionel Messi en una Copa del Mundo. Se conversa con Roberto, padre de Rodrigo De Paul, quien expresa el sentimiento de agradecimiento infinito de la gente hacia el equipo.
Roberto descarta la existencia de problemas o "conspiraciones" antes del partido final, atribuyendo la derrota a que el rival fue simplemente mejor ese día. Destaca la importancia de que los jugadores den todo en la cancha y la necesidad de aceptar la derrota como parte del deporte.
Se reflexiona sobre la trayectoria del equipo, llegando a dos finales consecutivas y ganando dos Copas América y una Finalissima. El padre de De Paul expresa orgullo por el camino recorrido y la dificultad de lograr tales éxitos, algo que a veces los argentinos normalizan.