Las Naciones Unidas trabajan activamente para lograr una desescalada en los ataques entre Estados Unidos e Irán, mostrando preocupación por la escalada de tensiones en Medio Oriente.
Funcionarios de la ONU expresan preocupación por el resurgimiento de hostilidades y la escalada en la región, haciendo hincapié en la protección de civiles e infraestructura, incluyendo hospitales y suministro de agua.
Se insta a todas las partes a cumplir con el derecho internacional, reconociendo las posibles implicancias globales, como la inflación, derivadas de la inestabilidad en la región.