Lito Nevia evocó su infancia en Rosario, donde la cercanía a las distribuidoras de cine como Columbia Pictures y 20th Century Fox alimentó su pasión por el séptimo arte. Pasaba horas observando las marquesinas y conociendo los detalles de las películas, llegando a ver hasta 12 por semana.
Esta inmersión en el cine, junto con su amor por la música, conformó su formación cultural. A pesar de su dedicación al estudio cinematográfico y musical, Nevia asegura haber mantenido un buen rendimiento académico, pero fueron estas dos artes las que realmente lo sostenían.