Los senadores y diputados cuentan con módulos y viáticos que incluyen pasajes aéreos y terrestres, los cuales pueden canjear por dinero o utilizar para viajar. Estos beneficios, que supuestamente eran para representar a sus provincias o atender urgencias, a menudo son utilizados para familiares o personas allegadas.
La normativa que vincula estos módulos a los aumentos paritarios genera una brecha salarial abismal con los trabajadores del Congreso. La falta de transparencia en el uso de estos beneficios y la posibilidad de canjearlos por dinero plantean interrogantes sobre la eficiencia y la ética en la gestión pública.