La modista Matilda Blanco criticó el atuendo que lució María Becerra, señalando inconsistencias en las telas y los colores del diseño.
Blanco cuestionó la elección de un vestido largo en lugar del diseño original corto, sugiriendo que fue una adición para que luciera mejor. También mencionó que el broche en la cadera no correspondía con el diseño general.
A pesar de las críticas, se reconoció que María Becerra cantó de manera excepcional, y se defendió su actuación vocal en un contexto de improvisación y presión.