Se aborda la complejidad de los años 70 en Argentina, calificados como un "trauma mal elaborado" donde se entrecruzan idealismos, subversión y violencia.
Se menciona la existencia de numerosos libros sobre los líderes guerrilleros como Santucho y Firmenich, pero se destaca la escasez de relatos sobre las víctimas de la guerrilla.
La autora aclara que su libro no es negacionista y busca reivindicar la vida de personajes como Salustro, cuya historia, a pesar de su trágico final, es apasionante.