Se aborda la literalidad en la comprensión del lenguaje por parte de personas con TEA, lo que puede dificultar la captación del sentido del humor o de ironías si no son manifiestas. Se explica que, ante la falta de sentido aparente, pueden preguntar para que se les aclare.
Se enfatiza que la comunicación con personas con TEA requiere un esfuerzo adicional de comprensión y adaptación por parte de quienes los rodean. Se subraya que cualquier malestar que puedan generar sus acciones no proviene de mala voluntad, sino de ignorancia o de su forma particular de procesar la información.