Lisandro Martínez se pronunció tras la final del Mundial, expresando el dolor en el alma por no haber podido traer la copa, pero a la vez manifestando orgullo por la camiseta, sus compañeros y todo el equipo, incluyendo cuerpo técnico, médico y utileros.
El jugador destacó el amor y la fuerza recibida del pueblo argentino, resaltando la pasión y la unión del país. Subrayó que el resultado no define el camino recorrido y que, a pesar de las adversidades, lograron hacer posible lo que parecía imposible sin buscar excusas.
Martínez enfatizó el orgullo de representar a Argentina y recordó que "la caída de los grandes es la felicidad de los mediocres", un mensaje de unidad y resiliencia para el país.