Se analizó la tendencia a "humanizar" a los animales, atribuyéndoles emociones y necesidades humanas.
Se planteó que esta humanización surge del deseo de comprender y conectar con los animales a un nivel emocional, pero advirtiendo que puede llevar a desbalances.
Se contrastó esta visión con la de áreas rurales donde los perros aún cumplen un rol más tradicional de guarda, sugiriendo que la humanización es más característica de las grandes ciudades.