Un cliente se acerca a la joyería interesado en invertir en oro, con la recomendación de un amigo. Se le presentan lingotes de oro certificados en blister, disponibles en diversos gramajes (1, 5, 10 y 50 gramos).
Se aconseja al cliente adquirir lingotes fraccionados para facilitar la venta futura. Se le muestra la pureza del oro (999,9), correspondiente a 24 quilates. El cliente decide comprar 50 gramos, divididos en cinco lingotes de 10 gramos.
La transacción se realiza en efectivo. Se le informa sobre la disponibilidad de monedas y otras formas de pago para futuras compras.