La creciente inseguridad en las calles de Buenos Aires genera temor entre los ciudadanos, quienes sienten que no hay horarios seguros para transitar. La falta de presencia policial y la sensación de "zona liberada" son aspectos que agravan la situación, impidiendo incluso que los móviles policiales puedan realizar su labor con normalidad debido a la presencia de bandas delictivas y narcotráfico.
La escasez de recursos policiales, como patrulleros, chalecos y personal, es un factor clave en la incapacidad de brindar seguridad efectiva. Se debate la necesidad de triplicar el presupuesto destinado a seguridad para hacer frente a la delincuencia, pero se cuestiona la voluntad política para llevar a cabo tales medidas.
La situación se agrava con casos recientes como el asesinato de un joven policía en Fuerte Apache, dejando en evidencia la violencia desatada y la vulnerabilidad de las fuerzas de seguridad ante la delincuencia organizada.