Se profundizó en la arenga de Messi en el vestuario antes de la final, con la frase "olvidémonos de todo". Se cuestionó si realmente existió una presión o algo inusual que el capitán debiera haber comunicado.
El técnico de la selección reiteró su desconocimiento sobre las redes sociales y las especulaciones, y se interpretó que su respuesta sobre la arenga de Messi era evasiva, ya que no respondía directamente a la pregunta sobre si había ocurrido algo en el vestuario.
Se destacó la cohesión del grupo, enfatizando que nunca se observaron malas relaciones entre los jugadores. Se consideró que Messi tiene derecho a expresar su extrañeza ante preguntas sobre supuestos conflictos internos, especialmente porque el equipo demostró unidad.