Los festejos de la Selección Española tras su campeonato mundial estuvieron marcados por gestos políticos y controversias. Durante la recepción en la Zarzuela por parte del Rey y posteriormente en un acto con Pedro Sánchez, se observaron saludos tensos de jugadores como Alex Baena hacia el presidente del gobierno, mientras que Borja Iglesias, conocido por su perfil de izquierda, tuvo un saludo más respetuoso pero con un trasfondo crítico.
La polémica se acentuó con el "gorrito trampista" lucido por Ferran Torres, una prenda con el lema "Make Spain Great Again", que generó diversas interpretaciones. Por otro lado, el capitán Rodri expresó su apoyo a la monarquía con un "Viva el Rey y Viva España", un gesto que, si bien normal en un país monárquico, adquirió relevancia en un contexto de debate sobre la monarquía en España.