Francia se ha convertido en el primer país de la Unión Europea en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, siguiendo el ejemplo de Reino Unido y Australia.
La medida, aprobada en el Parlamento, limitará el acceso de adolescentes y niños a estas plataformas a partir de septiembre. El objetivo es proteger a los menores de los contenidos perjudiciales y regular el uso de la tecnología en edades tempranas.