El evento de la final del Mundial en Nueva York se ha convertido en el más caro de la historia de Estados Unidos, superando incluso a los Super Bowl en costos.
Los precios de las entradas varían considerablemente, con un piso de 7.000 a 8.000 dólares en la web de FIFA, pero alcanzando entre 10.000 y 15.000 dólares en el mercado secundario. El alojamiento y el transporte también han experimentado aumentos significativos, con precios duplicados en algunos casos.