La llegada de Leo Messi a Rosario generó una gran movilización de fanáticos que se acercaron al aeropuerto desde tempranas horas, a pesar del frío y la lluvia. Muchos expresaron su deseo de verlo y saludarlo.
Se montó un importante operativo de seguridad, que dificultó el acceso de la prensa y los admiradores. Messi se trasladó rápidamente a un country privado en Funes para descansar, donde se espera que continúe el asedio de fanáticos.
El amor y el fanatismo por el capitán son evidentes, con personas que viajaron desde Buenos Aires y otros lugares para presenciar su llegada. Se especula con la posibilidad de que fanáticos acampen cerca de su residencia.