Se presentó un estudio que indica que Argentina, en sus últimos tres partidos, estuvo sometida a la presión de las opiniones públicas de Egipto, Gran Bretaña y España.
Esta presión externa se relacionó con una posible afectación a la reputación internacional del país.
Se analizó cómo la presión de la opinión pública de diferentes países pudo haber influido en el desempeño y la percepción de Argentina durante el mundial, conectando estas presiones con la imagen internacional del país y la figura de Javier Milei. Se sugirió que la formación de un "clima espeso" en torno a los partidos podría haber afectado la reputación del país.