Se subraya que la obediencia a la palabra de Dios trae consigo bendiciones y prosperidad. Lucas 11:28 declara 'afortunados son los que escuchan la palabra de Dios y la obedecen'.
Santiago 1:22 añade que no basta con oír el mensaje, sino que hay que obedecerlo. Jesús mismo afirma que el que escucha su enseñanza y la sigue es sabio, mientras que el que la oye y no la obedece es necio.