Se analiza cómo el éxito de un país como Cabo Verde, a pesar de ser producto de la mezcla y tener características similares a Europa, podría llevar a que sea tildado de racista si se corona campeón mundial. Esto se enmarca en una crítica a la persistencia de un "colonialismo europeo" que impone criterios de orden mundial y condena a aquellos que desordenan la percepción establecida.
Se cuestiona la idea de que solo las potencias coloniales son las responsables de estas percepciones, ya que latinoamericanos y árabes también muestran una actitud negativa hacia Argentina. Se sugiere que el éxito y la diferencia de Cabo Verde, un país modelo en África, desafían las expectativas y generan resistencia.